
Ayer me encontré a alguien a quien creía conocer.Nunca he sido buena fisonomista, pero sabía que en algún lado lo había visto. Su aroma y el sonido de su voz eran de mi total recuerdo.
Recuerdos, sí. Se me venían a la mente varios momentos, breves e informales, que esta persona y yo habíamos compartido. Varios, aunque en total no hacían más de cuarenta minutos de mi vida.
Lo vi varias veces en el trabajo de mi padre, aunque nunca tuve realmente una conversación directa con él. Yo sólo le observaba hablar con gracia. No era un atentado contra la belleza, de hecho era bien parecido y esta vez se le veía aun mejor. Estaba comprando cigarrillos, de esos delgados que todo el mundo llamaba “de mujer”, en un almacén frente a mi universidad.
Él no me reconoció, creo, y no me animé a saludarlo. Cuando terminó de comprar pasó a mi lado y creí verle voltear hacia mí, aunque siguió de largo. Me pregunté si al verme había tenido los mismos flashes que yo había tenido acerca de nuestros cuarenta minutos juntos.
¿Se acordaría de mí, la hijita de papá introvertida?.
1 Post:
Que lindo! Wow, vos si que escribis sobre todo!
Me encanto como encontraste las palabras exactas para una situacion asi, me encanto relamente...
Gracias por compartir!
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