¿Lo has notado? Realmente no me interesa.
Ver a los pájaros aletear cada cierto tiempo para poder mantenerse en el aire es reconfortante. Verlos volar me hace sentir libre. Si ellos vuelan por mí, entonces una fracción de mi ser se sentirá a gusto.
El agudo dolor hace que entre una ráfaga de aire en mi cuerpo. Las marcas no significan nada, aun así las cubro con miedo.
Realmente no me importa.
"¿Me sirvieron sus palabras de consuelo? No lo sé. No podía permitir el lujo de despertar. No podía abrir los ojos. Tan sólo deseaba permanecer acostado allí, solo."
Qué extraño temer desaparecer cuando todo lo que quieres es hacerlo.
"Concédeme el sueño. Concédeme el silencio. Concédeme la inmovilidad... Concédeme la paz"
Yacer en el pasto contemplando el cielo, sin importar tu al rededor, sin importar el paso del tiempo.
Sin importar respirar.
Cuando uno mira el cielo, libre de nubes, no hay punto fijo al cual mirar.
No hay problema en el cual pensar. No hay nada que importe.
Realmente no me importa.
Cuando no siento nada entonces permito que el agudo dolor deje entrar una ráfaga de aire. Esa que me hace disfrutar el frescor doloroso. El que me hace olvidar y a la vez me recuerda que estoy viva.
La melodía que se une en el centro de mi mente distrae de pensamientos horriblemente dolorosos. Entonces cuando ya no puedo resistir más, dejo que aquel dolor agudo deje colar aquella refrescante brisa dolorosa.
Realmente no me importa.
No me importa que aquellas marcas visibles, las cuales me invitan a dibujarlas otra vez, estén allí. Sin embargo las cubro con miedo.
¿Acaso las palabras de consuelo me ayudan? No lo sé.
Realmente no me importa.
Desear flotar en lo negro rodeada de estrellas. En el día rodeada de pájaros. Es irreal. Tan irreal como dejar de sentir, de dejar de importarme.
No puedo darme el lujo de despertar. No puedo dejar de agonizar. Sería injusto.
Realmente es injusto y doloroso.
Por eso cuando dejo de sentir, invito a aquel dolor agudo a que me cobije y me de vértigo, una brisa refrescante, para que dibuje mi piel y la haga revivir. Para que el escozor me recuerde que aún duele. Que aún estoy agonizando.
Que mi alma sigue ahí. Viva.
Realmente es injusto y doloroso.
Largos años agonizantes por venir. La alegría eclipsa el dolor de vez en cuando, para luego olvidarte y abandonarte en un dolor aún más terrible. Entonces invito a aquel dolor agudo para que duela más que mi propia alma. Para que el escozor de mi piel distraiga la agonía. Para que la brisa me arrulle en su dolorosa sabana. Para que el arrullo horrible consuele el dolor monstruoso.
Cuando uno mira el cielo, libre de nubes, no hay punto fijo al cual mirar.
¿Lo has notado? Realmente no me interesa.
Ver a los pájaros aletear cada cierto tiempo para poder mantenerse en el aire es reconfortante. Verlos volar me hace sentir libre. Si ellos vuelan por mí, entonces una fracción de mi ser se sentirá a gusto.
Recordar que uno debe vivir a veces es doloroso. Otras veces es esperanzador. Aun así en este momento elijo lo primero. Nuevamente el dolor agudo reafirma mi elección. El aire refrescante me hace olvidar.
Realmente no me importa. No me importa nada más que el pasado pues temo al futuro.
El presente es aún más doloroso pues es el limbo.
"Concédeme la paz... Tan sólo deseaba permanecer acostado allí, solo."
Quisiera ser libre.
0 Post:
Publicar un comentario en la entrada